Este tercer libro oscurece aún más el tono de la saga. Se anuncia que Sirius Black, el supuesto traidor que entregó a los padres de Harry a Voldemort, ha escapado de la prisión de Azkaban. El Ministerio de Magia envía a los dementores, criaturas sombrías que absorben la felicidad, para proteger Hogwarts, pero su presencia afecta gravemente a Harry, quien revive el recuerdo de la muerte de sus padres cada vez que se acerca a ellos.
En medio de esta tensión, Harry descubre nuevas asignaturas, como Adivinación y Cuidado de Criaturas Mágicas, y vive nuevas aventuras con sus amigos. Con el tiempo, se revela que Sirius no es en realidad un traidor, sino el padrino de Harry, y que fue incriminado por Peter Pettigrew, verdadero aliado de Voldemort. La trama alcanza su clímax cuando Harry y Hermione utilizan un giratiempo para retroceder en el tiempo y salvar tanto a Sirius como a Buckbeak, un hipogrifo condenado injustamente.
Este libro no solo explora la justicia y la verdad, sino que también profundiza en la soledad de Harry y en el anhelo de tener una familia. La relación con Sirius abre la posibilidad de un nuevo comienzo para el joven mago, aunque la amenaza de Voldemort aún se cierne sobre él.