El segundo libro nos muestra a Harry en su regreso a Hogwarts, a pesar de la advertencia del elfo doméstico Dobby, quien le advierte que su vida corre peligro si vuelve a la escuela. Poco después, extraños ataques comienzan a ocurrir en los pasillos: varios alumnos aparecen petrificados y un mensaje enigmático en la pared anuncia que “la Cámara de los Secretos ha sido abierta”.
La leyenda cuenta que Salazar Slytherin, uno de los fundadores de Hogwarts, construyó una cámara oculta que solo su heredero podría abrir, liberando un monstruo destinado a purgar la escuela de hijos de muggles. Todos comienzan a sospechar de Harry cuando se descubre que es capaz de hablar pársel, la lengua de las serpientes.
Con la ayuda de Ron y Hermione, Harry sigue las pistas y descubre que el monstruo es un basilisco, una serpiente gigante que petrifica con la mirada. La entrada a la cámara se encuentra en los baños, custodiados por Myrtle la Llorona. Allí, Harry se enfrenta a Tom Riddle, la versión adolescente de Lord Voldemort, quien ha manipulado los hechos a través de un diario encantado. Con valentía, logra derrotar al basilisco con la ayuda de Fawkes, el fénix de Dumbledore, y destruye el diario, salvando la escuela.